Brasil / Redacción:
La Policía Federal Brasil desarticuló un plan, con el que miembros del Primer Comando de la Capital (PCC), la mayor organización criminal del país, planeaban secuestrar a diferentes autoridades e invadir presidios para intentar rescatar a sus principales líderes.
El plan pudo ser descubierto gracias una operación por la que agentes de la Policía Federal cumplieron 15 órdenes de captura y 13 de allanamiento en los estados de Sao Paulo, Mato Grosso do Sul y Brasilia contra las personas que venían articulando la espectacular fuga.
De acuerdo con la Policía Federal, el objetivo del plan era rescatar a algunos de los líderes del PCC que están presos en las penitenciarías federales de Brasilia y Porto Velho, que son las de mayor seguridad en la nación y a la que son ingresados los reclusos más peligrosos.
Cabe resaltar que entre los presos que serían rescatados se encuentra Marcos Willians Herbas Camacho, conocido como ‘Marcola’, Claudio Barbará da Silva, alias ‘Barbará’, y Valdeci Alves dos Santos, también conocido como ‘Colorido’, considerados los principales cabecillas del PCC.
Entre las personas detenidas se encuentra la esposa de Marcola y la cuñada de Barbará.
El PCC nació hace dos décadas en las cárceles del Estado de Sao Paulo, desde donde controlaban el tráfico de drogas en varias regiones del país, y fue creciendo hasta convertirse en la mayor mafia de Brasil, con tentáculos en países como Bolivia y Paraguay.
Según un comunicado, los integrantes del PCC planeaban secuestrar a algunas autoridades, y ya venían haciéndole seguimiento a altos dirigentes del sistema penitenciario brasileño, para intentar intercambiarlos por los cabecillas presos.
Así mismo, planeaban ataques armados a las penitenciarías, haciendo uso de helicópteros, así como organizar rebeliones en las mismas para distraer a las autoridades y facilitar las fugas.
Cabe destacar que el plan fue descubierto gracias a que las autoridades percibieron que los líderes mafiosos venían utilizando una red de abogados, con los que conversaban en códigos, para servirles como intermediarios en las comunicaciones con sus cómplices en libertad.
Estos abogados «transmitían tanto los mensajes de los custodiados como las respuestas de los criminales involucrados en el plan de rescate», así se reveló en un comunicado de la Policía Federal.
Finalmente, entre los investigados figuran cuatro abogados con bufetes en Brasilia y seis en Sao Paulo. El Juez que ordenó las detenciones, también había autorizado escuchas telefónicas previas a los investigados que permitieron establecer que la fuga era algo inminente.








