Las elecciones regionales en Venezuela fortalecieron a Nicolás Maduro y expuso las deficiencias del armado opositor. Para el líder venezolano, haber presentado un proceso electoral con más observación internacional, mayor participación (aunque con altísimo abstención en comparación con otros momentos) y la presencia de todos los partidos opositores en competencia fue un triunfo.
Si bien la Unión Europea denunció falta de independencia judicial y discrecionalidad en el manejo de los fondos públicos, reconocen mejores condiciones electorales y destacan al Consejo Nacional Electoral como «el más equilibrado de los últimos 20 años».
Esto es suficiente para que el régimen chavista avance en una mejora de su imagen internacional y le permite construir una relación de normalidad con la comunidad internacional.
En ese marco, tal como lo anticipó en exclusiva LPO en septiembre, el gobierno busca alcanzar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional cuyo encuentro fue confirmado por el propio organismo. En un escueto comunicado, el FMI informó el comienzo de reuniones informales con el chavismo.
«Las reuniones informales en relación a los miembros cuyas consultas bajo el artículo IV se retrasaron más de 18 meses se celebran de manera rutinaria aproximadamente cada 12 meses para informar al Directorio Ejecutivo y están basadas en información pública disponible. La consulta del Artículo IV con Venezuela se encuentra demorada 189 meses», añadió.
Luego de las elecciones, Maduro considera imprescindible la re-estructuración de la deuda soberana y el acceso a los Derechos Especiales de Giro para acceder a liquidez y normalizar la relación con Estados Unidos.
Fuentes interesadas en este acercamiento que operan en Wall Street «es un paso razonable y necesario. Creo que es muy posible llegar a un acuerdo pero la negociación será dura».









